martes, 31 de enero de 2012

¿Deseo, amor o amistad? 9 tipos de caricias delatoras

Las caricias son fundamentales en el rito amoroso. Cómo las damos y cómo son las que recibimos dicen mucho de lo que sientes por tu pareja y de lo que él siente por ti. Lee y averígualo.



-Caricias con la mirada: De entre todas las caricias que una persona puede dar, las caricias que denotan una mirada profunda y enamorada dice sin duda una poesía maravillosa. Perderse en la mirada de unos ojos amantes es una confirmación eterna de compromiso y lealtad.

-Caricias fogosas en el regazo: Sin duda este tipo de caricias implican una fuerte necesidad de intimidad contenida.

-Caricias en los labios: Es una fuerte demanda apasionada, indica que la intimidad es lo más importante para esa persona.

-Caricias en el cabello: Indica un amor tierno y sincero, si los dedos juguetean con mechones de cabello a manera de peinar. Si al revés, te tirará del pelo disimuladamente podría tratarse de algún tipo de resentimiento oculto que tiene por algo.

-Caricias en las manos: Te está pidiendo solidaridad, complicidad, necesidad de ser entendido.

-Caricias en el rostro: Si te abraza la cara con una mano mientras te besa, indica que el amor es un sentimiento profundo y limpio. Si los labios besan y las manos se vuelven inexpresivas muy probablemente su mente está muy lejos de ti.

-Caricias en el cuello: Es una manera suave de invitar a la pareja a relajarse y disfrutar de una intimidad más intensa. Por lo general el cuello es una zona erógena de alto impacto, los latidos del corazón se hacen eco y el nerviosismo de quien recibe la caricia se hace más evidente. Aunque es un tipo de caricia que parece inocente, oculta un profundo contenido erótico.

-Caricias en los muslos o el trasero: Si se dan en público es una evidente demostración que busca marcar territorio. En la intimidad en cambio representan parte de la comunicación afectiva madura en la pareja.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Técnicas sexuales: los secretos del sexo exótico

Hace muchísimos años, al otro lado del mundo, existían algunos trucos y técnicas sexuales de eficacia impecable. Tanto que, durante milenios, las mujeres han continuado recurriendo a ellos para aprender a disfrutar más y mejor del sexo sin necesidad de ser una  contorsionista ni, mucho menos, una profesional del asunto. Besos increíblemente estimulantes o antiguas recetas para perfeccionar el sexo oral... Toma nota:



1. El beso penetrante


Esta técnica sexual es más excitante que cualquier otro beso normal porque simula el momento de la penetración. Coloca tu boca sobre la de tu chico, abre los labios y, despacio, mete y saca tu lengua. Igual que cuando hacéis el amor, puedes alternar los movimientos suaves y lentos con otros más rápidos e intensos. Después, deja que sea tu pareja quien lleve la iniciativa e introduzca su lengua en tu boca. Para acabar, lame sus labios.

                                       

2. Éxtasis a dos manos


La tradición tántrica de la India, con una antigüedad de 7.000 años, habla de un movimiento capaz de provocar una agradable sensación múltiple en la región pélvica de tu pareja. Gracias a un masaje en la zona del perineo (entre el pene y el ano), tu chico tendrá el orgasmo del siglo. Dile que se tumbe boca arriba con las piernas estiradas. Aplícate lubricante en los dedos y las palmas. Masajea la zona del perineo suavemente con los dedos de una mano mientras, valiéndote de la otra, subes y bajas desde la base hasta la punta del pene (recuerda que debes mover ambas manos a la misma velocidad y con idéntica presión). La combinación será explosiva. Literalmente.



                                        

3. Contraer y relajar


No está muy claro si los orígenes de esta técnica sexual se encuentran en Asia, pero lo que sí sabemos es que consiste en contraer los músculos pubococcígeos (situados en la base de la pelvis). Las japonesas que se preparan para ser geishas, por ejemplo, llevan bolas de jade de dos centímetros y medio de diámetro dentro de la vagina para ejercitar estos músculos, emplearlos durante la penetración y dar así mayor placer al hombre. Por lo que a ti respecta, puedes contraer los músculos cuando tu chico empiece a penetrarte. Hazlo despacio, porque el secreto no radica en la velocidad, sino en la fuerza e intensidad. Cuanto más en forma estén tus músculos pubococcígeos, más potente será el orgasmo.


                                                    

4. Kung-fu sexual


Esta técnica sexual hacer referencia al Kung-fu sexual en la tradición taoísta, hace 3.000 años, y se trata de de retrasar la eyaculación masculina. Según los antiguos manuales eróticos, prolongar la excitación multiplica las sensaciones orgásmicas. 
¿Y cómo se consigue?
Una opción es rodearle el pene con ambas manos, una encima de otra. Comienza a moverlas de arriba abajo al mismo tiempo que las giras sobre el pene en direcciones opuestas -la coordinación es importante- o las vas acercando hasta que se encuentren en la mitad del miembro, siempre preservando el movimiento circular. A continuación, y muy despacio, fricciona el pene con tus palmas durante un minuto. La idea es llevarle poco a poco hacia el orgasmo y excitarle de forma constante sin que se acuerde del principo ni vislumbre el final.

                                            

5. La ola de la felicidad


El tantra (conocido también como el yoga del amor) tiene múltiples beneficios; entre otros, el de relajar y energizar el cuerpo. En el antiguo Tíbet, las ilustraciones representaban a los dioses adoptando ciertas posturas sexuales tántricas que les llevaban hasta el nirvana. Dile a tu chico que se siente con las piernas cruzadas y, a continuación, acomódate sobre su regazo y permite que te penetre mientras le rodeas la cintura con las piernas. Abrazaos y pegad vuestras bocas mientras respiráis el uno en el otro. ¿Cómo? Inhala su
exhalación y viceversa. Cada vez que respires, deslízate hacia atrás y contrae los músculos vaginales. Cuando exhales, pégate más a él y relaja la zona vaginal. Intentad sincronizar los movimientos y no dejéis de miraros. Cuanto más contacto visual tengáis, más íntimo y espiritual serán el sexo y las sensaciones de ambos.